martes, 20 de enero de 2015








EL  LÉXICO Y  LA  COMUNICACIÓN  INTERGENERACIONAL
(Resumen)


Es interesante observar que a cada generación le corresponde un léxico distinto como consecuencia directa de la constante evolución del lenguaje. De esta forma es corriente que las generaciones conserven gran parte de las características léxicas adquiridas durante la juventud.
Aquello que más define el léxico de la juventud es el argot. Se trata de un vocabulario creado por los propios jóvenes formado por palabras inventadas o modificando el significado de éstas. Ya sea voluntaria o involuntariamente, el argot juvenil es una forma de diferenciarse de las demás generaciones y de esta forma reforzar el sentimiento generacional.
 Aun así, el argot no suele ser una fuente de conflictos comunicativos entre generaciones puesto que todas ellas saben adecuar su registro lingüístico a la situación como veremos más adelante. A parte, en muchos casos el léxico de los jóvenes no es tan rico o elaborado como el de los adultos aunque esto es más dependiente de la clase social que de la generación.
En cuanto al léxico de los adultos es el que podríamos calificar como estándar. Es el tipo de lenguaje que oímos en todos los canales de comunicación de masas ya sea en la radio, la tele o en cualquier tipo de señalización escrita. Aun así, es obvio que la corrección y la formalidad dependen de la situación en que nos encontremos pero esto ya no viene determinado por la generación de la cual formemos parte.
 Los adultos también pueden mantener algunos elementos de su argot juvenil que a veces pueden resultar totalmente "pasados de moda". Aparte, también es corriente que en determinados grupos profesionales se desarrolle un argot o jerga profesional que en ocasiones puede resultar aún más críptico que el argot juvenil.
Como es lógico, el lenguaje propio de la tercera edad es el más lejano en el tiempo y, aunque es totalmente comprensible, puede resultar extraño a las generaciones más jóvenes. Suele ser también un léxico bastante correcto.
Podríamos afirmar que las generaciones son grupos culturales distintos y como tales tienen unas creencias, valores, códigos lingüísticos y preocupaciones diferentes.
Debemos constatar que las personas varían la comunicación en función de quien sea el receptor; es otro de los muchos determinantes de las actitudes. Esta variación suele hacerse intencionadamente ya sea para reducir o aumentar las diferencias entre los interlocutores ya sean de tipo cultural, social o generacional. Por tanto, la comunicación entre generaciones se verá determinada por esta voluntad de modificación.
 Por ejemplo, es evidente que un adolescente no utilizará por igual el argot cuando esté entre los miembros de su generación que cuando esté hablando con su abuelo. Pero también se podría dar la situación en que el joven acentúe esta característica de su comunicación para remarcar una distancia. Por ejemplo en el caso de una discusión entre padre e hijo. Otra consecuencia de estas variaciones en la comunicación podría ser el hecho de que con la intención de ponerse al mismo nivel comunicativo de la otra generación se haga de forma inadecuada y no se consiga más que confundir al otro.
 Es el caso de aquellos padres que para acercarse a sus hijos imitan el modelo comunicativo de su generación adoptando incluso el argot. Esto puede producir una reacción de rechazo en el hijo en vez del acercamiento deseado. En mi opinión, es positivo intentar equipararse a las otras generaciones para una mejor comunicación pero para ello no se debe abandonar el modelo comunicativo propio y habitual ya que corremos el riesgo de resultar totalmente grotescos para la otra generación.
La generación joven puede tener tendencia a tratar a las otras generaciones como si no fueran capaces de valerse por sí mismas y esto puede resultar en una reducción importante del nivel de autoestima del otro. Tomemos por ejemplo el caso de una enfermera de un geriátrico. Si ésta se dirige a los ancianos de forma sobreprotectora o condescendiente no hará más que hacerlos sentir inservibles y poco menos que inútiles. Este hecho, que en un principio se hace con toda la más buena intención, resulta- en la mayoría de los casos- totalmente contraproducente.
Los ancianos no siempre son pasivos y dependientes; muchos, quizás la mayoría, son activos y con capacidades suficientes para valerse por mismos. Las actitudes excesivamente sobreprotectoras o las formas de hablarles condescendiente pueden en muchos casos acelerar la vejez por el hecho que dichas actitudes menguan su autoestima.
Nunca anteriormente como en el siglo XX, un periodo tan relativamente corto de tiempo supuso unos cambios tan radicales y a tantos niveles. Esto hace que los modelos sociales, políticos, etc. que las generaciones más viejas asumieron resulten completamente caducos en la actualidad. Quizás por este motivo en épocas pasadas en que las nuevas generaciones se encontraban con una sociedad igual que la de sus padres o abuelos era mucho más importante el respeto hacia las generaciones mayores. En este sentido, todavía encontramos grandes diferencias entre las relaciones intergeneracionales de las sociedades Occidentales y las sociedades Orientales donde, aunque también está cambiando, se preservan los valores de respeto hacia los más mayores, población anciana que se ve incapacitada (aunque no siempre incapaz) de tener un papel activo y productivo en la sociedad.
La incorporación de la mujer al ámbito laboral ha motivado el desarrollo de un nuevo papel a los abuelos que ahora pasan a ser de gran importancia en la educación de los niños estableciéndose así un nuevo medio de contacto intergeneracional.
Podemos afirmar que actualmente hay falta de espacio y tiempo para la comunicación intergeneracional. Esto puede ser debido a las tan cacareadas lacras de nuestra sociedad, una sociedad individualista, competitiva, deshumanizada y donde prevalece la imagen por encima de la palabra. Así pues, es difícil encontrar momentos y espacios en los que diferentes generaciones tengan la oportunidad de comunicarse y establecer contacto.
Sea como sea, es evidente que para una convivencia solidaria es totalmente necesario establecer contactos de comunicación saludable y este es el motivo por el cual la comunicación intergeneracional es de vital importancia para el desarrollo armónico de nuestras sociedades. La reiterada falta de comunicación o la comunicación distorsionada y enfermiza es responsable de numerosas enfermedades físicas y mentales. Evitarlo y vivir en el goce de la felicidad depende exclusivamente de nosotros; ello esta pues en nuestras manos.                                
Fuente: Maria Àngels Viladot i Presas. 

Doctora en Psicología de la Comunicación. 

Exprofesora de la Univesidad Autónoma de Barcelona. 

Profesora consultora de la Universidad Oberta de Catalunya. 
Miembro de la International Communication Association.


lunes, 15 de diciembre de 2014



Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas 

no te dejarán ver las estrellas.


                                   Tagoré Rabindranath


¿Por qué los adultos mayores deben cuidarse del frío?




El organismo humano tiene la capacidad de mantener constante la temperatura corporal incluso en presencia de variaciones ambientales. A medida que envejecemos, se producen modificaciones del metabolismo basal, lo que determina cambios en la termorregulación así como en la percepción de la temperatura. Experimentalmente se ha demostrado que el anciano presenta un déficit  de adaptación a la temperatura externa. Tolera mal el calor, pero todavía peor el frío, porque las reacciones vasomotoras metabólicas son poco eficientes. Al  envejecer,  la piel se adelgaza  y se desnaturalizan  los receptores cutáneos de la temperatura, por lo que  el anciano puede tener dificultad para  percibir con certeza  si tiene frío o calor.

Cuando el cuerpo se enfrenta a las bajas temperaturas, se  pierde más  calor del que se  produce y los vasos sanguíneos de la piel deben contraerse para conservar la temperatura corporal. La  vasoconstricción determina que el corazón deba bombear la sangre a través de los vasos contraídos  por lo que se observa un aumento de la presión arterial y consecuentemente un  riesgo mayor de infarto agudo de miocardio. Esta situación ha sido notada en estudios observacionales, que demostraron que a medida que  la temperatura disminuye, se incrementan las enfermedades, y con ello el riesgo de fallecer. (Por cada grado que cae la temperatura debajo de los 18ºC, aumentan las muertes en cerca de 1,5%.).

Algunas recomendaciones para ganar la batalla al frío:

1.- Los ancianos pierden la capacidad de sentir cambios bruscos de temperatura, por lo que se recomienda que si usted o alguien en su familia tiene más de 65 años, instale un termómetro en un lugar visible para vigilar constantemente la temperatura del cuarto.

2- Las temperaturas invernales influyen sobre la presión arterial. Con el frío, la misma tiende a aumentar. Aunque afecta a todos, los ancianos son aún más susceptibles a estos cambios por lo que se recomienda incrementar la vigilancia médica de los hipertensos.

3- Artrosis. Las bajas temperaturas no la ocasionan, pero pueden agravar las dolencias típicas de esta enfermedad relacionada con el sistema locomotor. Es necesario extremar precauciones: evitar cambios de temperatura bruscos, tomar baños con agua caliente para disminuir la rigidez  y evitar aquellas  actividades que requieran gran esfuerzo físico si la persona no está entrenada.

4- Dermatitis. El  frío, el viento y la humedad contribuyen a resecar la piel, se acentúan los eccemas y las grietas en las zonas expuestas de la piel, como la cara y las manos. Se tratará de minimizar el impacto de  las bajas temperaturas con guantes y prendas adecuadas. El uso de cremas hidratantes y  beber líquido frecuentemente resulta de utilidad.

5. Alergias. Hay pacientes sensibles al polen de árboles como el ciprés que provocan los síntomas habituales de alergia primaveral en los meses más fríos. El tratamiento consiste en evitar el contacto con estas plantas y utilizar fármacos para reducir el malestar.

6. Caídas y potenciales fracturas. Si el anciano vive en áreas de frío extremo, debe considerar que la nieve y el hielo puede predisponer a caídas y potenciales fracturas, por lo que se recomienda atención en el uso de calzado adecuado.


7. Trastorno afectivo de temporada. Con el invierno  un adulto mayor  que durante la mayor parte del año lleva una vida normal,  tiende a  aislarse, pudiendo  precipitar  un episodio depresivo. Cuando vea a su ser querido con fatiga creciente, desánimo, irritabilidad o somnolencia excesiva considere la posibilidad de una depresión.

Por: Dr. Moisés Schapira
http://www.docsalud.com/articulo/2362/por-qu%C3%A9-los-adultos-mayores--deben--cuidarse-del-fr%C3%ADo




ENVEJECIMIENTO  Y  VIUDEZ





Las personas viudas generalmente presentan índices más bajos de salud física y mental que el resto de la población que tienen la misma edad según algunos estudios que realiza la Organización Mundial de la Salud (citado en Pamplona, 2009).

  El censo de población y vivienda de 2010 que se realizó en México indica que existen 3 millones de personas mayores de 65 años solteras, separadas, viudas o divorciadas, es decir, casi la mitad de adultos mayores en el país no vive con su cónyuge (INEGI, 2010).
En la sociedad actual, cada vez son más las personas mayores que se encuentran en situación de soledad. Pero, la palabra soledad puede tener diversos significados y connotaciones
Ésta se suele concebir como un sentimiento de vacío, tristeza, o no tener a nadie a quien acudir. Además, la soledad puede ser objetiva “estar solo” o subjetiva “sentirse solo”. El “estar solo” va asociado a aislamiento, mientras que el “sentirse solo” va asociado a melancolía, añoranza y tristeza. No obstante, cabe mencionar que no podemos olvidar que no todas las personas que viven solas, se sienten solas, aunque sí suelen tener un menor sentimiento de estar integrados en la sociedad (Rubio y Aleixandre, 2001).
Por otro lado, son muchas las situaciones o cambios en el ambiente, como la jubilación o la viudez, los que pueden contribuir a que las personas mayores se sientan solas. Últimamente, los cambios en los estilos de vida en las ciudades, así como los avances en las nuevas tecnologías propician los sentimientos de soledad en las personas mayores. En el primer caso, por el estrés y el ritmo de vida orientado al trabajo de la sociedad actual, que hace que los hijos puedan dedicarle un menor tiempo a los padres, ya mayores. En el segundo caso, los avances en las nuevas tecnologías pueden hacer que los adultos mayores se sientan desplazados al no entender el uso de los últimos aparatos tecnológicos ni las conversaciones referentes a ellos. Debemos potenciar el uso de las nuevas tecnologías por parte de los mayores, pues estas ofrecen una diversidad de posibilidades en la mejora su calidad de vida.
Por otro lado, en la aparición o prevención de la soledad influye también la personalidad, la actitud, así como las experiencias vividas. En cuanto a la personalidad, la apertura a la experiencia jugaría un importante papel en su prevención, pues promueve la participación de las personas mayores en actividades, disminuyendo el sentimiento de soledad. En este sentido, se ha observado que la participación social disminuye los niveles de soledad en las personas mayores.
Es por todo ello que las estrategias dirigidas a paliar la soledad irán en la dirección de la ocupación del tiempo libre, mediante la participación en diversas actividades, por ejemplo:
1.- Los centros cívicos,  casas de la cultura, ofrecen numerosas actividades (pintura, acceso a las nuevas tecnologías, relajación, teatro, risoterapia, gimnasia, estimulación cognitiva, etc.) a las que se pueden apuntar.
2.- Aulas de mayores, donde se realizan talleres de temática variada, y las asociaciones de mayores, donde se realizan actividades. Son una buena oportunidad de aumentar la red de contactos y establecer relaciones positivas con otros.
3.- Viajes y otras excursiones organizadas por diversas asociaciones. Realizar viajes y excursiones es muy positivo, ya que además de vivir nuevas experiencias y visitar nuevos lugares, posibilita la interrelación y la creación de nuevas amistades, pudiendo seguir con la amistad una vez finalizado el viaje.
4.- Voluntariado de mayores. Se puede dedicar cierto tiempo a realizar voluntariado. Existen entidades de mayores voluntarios pero, de no conocerlas, propongo Cruz Roja, donde existen programas con diversos sectores poblacionales, por ejemplo, se gestionan programas de acompañamiento, mediante el voluntariado, para personas que no pueden salir de casa con facilidad.
5.- Beneficiario del voluntariado. Para las personas mayores que necesiten ayuda y no puedan salir de casa, en Cruz Roja, por ejemplo, puede solicitar ayuda a entidades de voluntariado para acompañamiento o salidas. Además, se puede ser beneficiario de talleres de envejecimiento activo para personas mayores, además de diversas actividades culturales.
6.- Actividades de *ocio. Realizar actividades de ocio orientadas a las aficiones que uno tenga, como formar parte de un coro, clases de baile de salón, curso de pintura, etc. Se puede reunir con amigos para realizar distintas actividades en común.
7.- Unidades de Estancia Diurna. En las unidades de estancia diurna, la persona mayor sólo permanece parte del día. Estas ofrecen una atención especializada y el usuario realiza actividades físicas, mentales y se relaciona con el resto de usuarios. Al ser centros con pocos usuarios, propicia la relación entre usuarios y la creación de amistades.
8.- Animales de compañía. Por último, están los animales de compañía. Animales como un perro o un gato pueden hacer mucha compañía, pero también hay que tener en cuenta los cuidados que estos requieren y las condiciones físicas en las que se encuentra la persona mayor.
Es importante la asistencia a talleres relacionados con las nuevas tecnologías o tecnologías de la información y la comunicación (teléfono móvil, internet, redes sociales, correo electrónico, etc.) para prevenir la soledad, ya que cada vez están más presentes en la sociedad y están abriendo una gran brecha entre las distintas generaciones.
*Ocio es un estado elevado de emoción placentera que produce una actividad y que no persigue un beneficio específico más allá del disfrute.
Fuente:  blog de Eldersarea         
Silvia Adame Fernández, Psicóloga especializada en Gerontología.


Historia de vida 2




Pertenezco a una familia de ocho hermanos: cuatro hombres y cuatro mujeres.  Soy en orden descendente por fecha de nacimiento, la quinta hermana y en el pasado siempre nos preciamos de ser una familia unida y muy tradicional.  La armonía familiar y entre todos los hermanos era tan fuerte que parecía imposible que algo o alguien la perturbara.  Comenzaron a casarse los hermanos mayores incluyéndome yo y todo parecía miel sobre hojuelas.  Murieron mis padres y  los últimos en casarse fueron la hermana y los dos hermanos menores.  Sólo uno de los mayores, se quedó soltero.  Él fue la cabeza de familia cuando mi padre por motivos de trabajo se ausentaba temporalmente y siempre todos los hermanos tuvimos un gran cariño y respeto por su entrega en apoyo a la familia; enseñamos a nuestros hijos a quererlo y respetarlo y todos conservamos un gran reconocimiento a su solidaridad y responsabilidad familiar.  Era el ejemplo a seguir por todos los integrantes familiares menores.  
El “tío ejemplar” nunca casó pero trabajó como comerciante y en negocios familiares para sacar adelante primero a la familia y después seguirse manteniendo él, pues nunca quiso ser una “carga” para nadie  Todos los hermanos casados  formaron su propia familia y se fueron a vivir aparte.  Mi hermano, el “tío ejemplar”, adquirió algunas propiedades con los ahorros de su trabajo y se mantuvo viviendo en el domicilio de la familia nuclear.  El  no tuvo derecho a ningún tipo de seguridad social y los hermanos insistíamos con él en que debía vender las propiedades y utilizar el dinero en lo que él creyera conveniente; incluyendo algún tipo de servicio médico.  Él había trabajado para conseguir honestamente esas propiedades y justo era que disfrutara de algún beneficio; sin embargo nunca hizo algo, ni siquiera para regularizar los títulos de propiedad. El hermano menor de todos,  después de algún tiempo, enviudó y regresó a vivir con el “tío ejemplar”,  nunca aportó un centavo para la manutención de él ni de sus dos hijos; el “tío ejemplar” prácticamente los adoptó y se entregó a la atención de su hermano y sus dos  sobrinos, igual que lo había hecho en el pasado con todos sus hermanos.
Pero llegó el tiempo en que el “ejemplar tío”, enfermó, no hubo dinero suficiente para atenderlo y  tuvo que permanecer en su casa al cuidado de su hermano menor y sus sobrinos,  quienes ya habían crecido y se encontraban físicamente aptos para asistir a su desposeído tío.  ¡Se les presentó la oportunidad de oro para agradecer al  tío por todas las atenciones que había tenido con ellos! Como seguían viviendo todos en casa del tío, les tocó asistirlo de grado o por fuerza; pero ¡a qué precio! Comenzaron a cobrar a los demás tíos el importe “inflado” gastos, en otras palabras, no estaban cumpliendo con un deber entre seres humanos, mucho menos emparentados.  Al fallecimiento del “tío ejemplar” todos los herederos de la familia nuclear, quisieron vender las propiedades, repartir el dinero –como había sido la voluntad de su papá- y fue entonces cuando el hermano viudo y sus dos hijos alegaron que “las herencias se trabajan” y que ellos no se iban a salir de la casa que era patrimonio familiar,  porque se habían ganado el derecho de seguir viviendo por siempre.  Pareciera que hubieran ayudado a la asistencia del enfermo, no con un afán humanitario y de solidaridad familiar, sino que vieron en el hecho, un negocio para quedarse con las propiedades y todo lo que por derecho le correspondía al “tío ejemplar” y a sus hermanos.
Vale decir que la casa donde actualmente viven, estos “aprovechados”, se encuentra en tal grado de deterioro que durante un fuerte temblor, se les puede venir abajo, pero ni eso los sensibiliza para arreglarla. Todos los hermanos que siguen vivos, se encuentran de acuerdo en la decisión de regularizar los títulos de propiedad, vender y repartir equitativamente el importe,  pero los obstáculos que han puesto el hermano viudo y sus hijos, no lo han permitido.
Aprendizajes
Me parece claro que el primer aprendizaje es el referente a arreglar los papeles necesarios y dejar todas las instrucciones testamentarias perfectamente definidas, legalizadas –de ser posible, incluidas en un testamento-.
Cuando uno está vivo, hay que arreglar todo tipo de documentos (acta de nacimiento, credencial de elector, comprobante de domicilio, contrato de servicios funerarios, etc.), tenerlos a la mano y de preferencia dejar liquidados también los gastos funerarios.  Cuando uno se va, nadie ve con agrado la obligación de pagar gastos extraordinarios como los que se mencionan, los cuales la mayoría de las veces son sorpresivos.  Otro aspecto a considerar es el de evitar gastos innecesarios -“mordidas”- porque no se tienen los documentos que requiere la autoridad y con la premura de la situación hay que recurrir al soborno.
Por lo que se refiere a las familias bien avenidas, son una falacia cuando existen interesas de por medio.  Cuando la familia nuclear se va haciendo extensa, esos intereses se multiplican y los lazos afectivos dejan de ser importantes y se ven perturbados por los miembros más jóvenes.


martes, 11 de noviembre de 2014



El otoño es una segunda primavera en que cada hoja es una flor


Albert Camus

LA COMUNICACIÓN EFECTIVA EN LA VEJEZ




La comunicación, cualidad inherente a los seres vivos, en los humanos adopta determinadas características que lo identifican como el amo de la creación. Con base en esta habilidad, las personas la manejan, desarrollan y utilizan para toda actividad.
La comunicación es un intercambio de mensajes entre dos personas, mensajes transmitidos a través de códigos: oral, mediante la palabra, escrito por medio de letras, números y también de forma corporal, a través de mímicas o gestos.
La comunicación puede ser: directa, de persona a persona o indirecta cuando se produce a través de los medios de comunicación de masas, como el periódico, la radio, y la televisión, entre otros. Con frecuencia se considera que hablar es sinónimo de comunicación, sin embargo, el mero hecho de pronunciar palabras y transmitir sonidos no cumple con el verdadero propósito de la comunicación, que se centra en: establecer un lazo entre el que envía un mensaje y aquel que lo recibe.
 Durante la vejez, la comunicación efectiva, juega un papel muy importante en la calidad de vida, ya que determina hasta qué punto estamos preparados para escuchar lo que los demás tienen que decir y la interpretación que hacemos de lo que hemos oído. Sin embargo, la comunicación efectiva se alcanza en la medida en que se construyan espacios en donde el determinante de acción sea la confianza y el respeto para actual de buena fe.
La opinión de  Nowen y Gaffuey, en 1976, nos dicen que: “La preocupación que debe imperar a la hora de comunicarse con los adultos mayores, no es ir en su búsqueda para ayudarlos, sino más bien permitirles entrar al centro de nuestras vidas, crear un espacio en donde ellos puedan ser escuchados con cuidadosa atención. Esto significa abrir las puertas de nuestra intimidad, tanto personal, como familiar y social”. 
Ese papel que juegan los mensajes entre las personas que se relacionan entre sí, ha sido analizado con mucha profundidad por expertos, que se han enfocado a analizar la forma como evolucionan los procesos de integración en equipos de trabajo dentro de las empresas, llegando a la conclusión de que cuando las personas reciben mensajes que les hacen sentirse valiosas, importantes, respetadas y apreciadas, tienden a tomar una actitud receptiva y abierta, facilitando la integración y el desarrollo de la relación.

 Los beneficios de la comunicación efectiva en la vejez son:
*Favorece la identidad y el sentido de pertenencia.
*Favorece la identidad y el sentido de pertenencia.
*Coopera, informa, forma, orienta y transforma. 
*Estimula, motiva, mejora la calidad de vida de las personas mayores.
*Favorece el respeto a las personas mayores.
*Disminuye prejuicios y estereotipos en la vejez.
*Fortalece la participación de los viejos.

   La relaciones familiares, debido al ambiente de seguridad y confianza y a los lazos emocionales y psicológicos que logran desarrollar entre sus miembros, se convierten en un medio natural para que sus integrantes descubran formas para ayudarse y complementarse, satisfaciendo muchas de sus necesidades, especialmente las más profundas y complejas como las emocionales y afectivas.
Cuando los miembros de una familia aprenden a comunicarse identificando el: cómo, cuándo, dónde y en que tono hablarse; de tal forma que logran construir una relación positiva y sólida, han dado un paso vital, contribuyendo a que la familia cumpla con su misión al crear condiciones para que todos los involucrados se sientan: queridos, apoyados, tomados en cuenta y con posibilidades reales de ser mejores personas.
Para aprender a comunicarse con efectividad dentro de la familia se requiere: tomar en cuenta las diferencias interpersonales, adecuar las formas de comunicación de acuerdo a personas, edades y circunstancias.
Sin embargo, con frecuencia se hace mal uso de ella, ya que se utiliza para agredir, ofender y lastimar, provocando que en lugar de ser un medio de acercamiento y conocimiento mutuos, sea causa de distanciamiento, separación y ruptura. Cuando la comunicación se utiliza para manipular y agredir, se transforma en enemiga, en vez de ser aliada, en el cultivo de las relaciones entre las personas.
El desarrollo de esa actitud y habilidades, sólo puede darse a plenitud cuando se fundamente en el amor, es decir en el verdadero propósito de aportar lo mejor de uno mismo para contribuir a la felicidad y realización de la otra o las otras personas involucradas.
 El amor pues, se convierte en el principal motor y motivador, para lograr armonía al convivir con quienes se comparten: las cualidades y defectos, los momentos alegres y tristes y los estados de ánimo positivos y depresivos.

Si se quiere asegurar que la comunicación trabaje a favor de la familia, es importante hacer lo necesario para lograr que todo intercambio de palabras tenga un propósito positivo: ayudar, mejorar, aclarar, acercar.