lunes, 2 de junio de 2014

LA  NUEVA  IMAGEN  DE  LA  VEJEZ







¿! QUÉ TIENE DE MALO SER VIEJO!?
Como en muchos otros temas sociales, y por lo tanto humanos, la vejez está  evolucionando, en la manera de entenderla, de manejarla y de vivirla.
Hasta hace poco, a la vejez se le daba un enfoque puramente asistencial; los gobiernos, la Iglesia y la familia se han empezado a dar cuenta que “ningún dinero”  alcanza si continuamos viendo a los viejos como incapacitados dependientes.
Si bien es cierto que aproximadamente el 20% de la población  de adultos mayores sí  requieren atención  especial, existe un 80% de personas mayores, con un cúmulo inapreciable de conocimientos y experiencias desaprovechados.
Una iniciativa reciente la ha tomado la Fundación “Caritas”, con un Programa de “Formadores Educativos”, personas de todas las edades, con espíritu de servicio, a quienes capacitan para promover una cultura dignificadora  del adulto mayor.
Los conocimientos y habilidades que se transmiten tienen un enfoque de “Envejecimiento Activo”; concepto difundido por la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, perteneciente a la Universidad Autónoma de México.
Aprovechando  las instituciones existentes (Iglesia y familia) se parte para trabajar con la población de cada Parroquia, sin distinción de credos.
La reflexión nos permite descubrir verdades ocultas en nuestra mente, verdades que promueven inquietudes, inquietudes  que mueven a la acción.  Partiendo de esta premisa podemos afirmar que:
*Cada edad tiene sus ventajas y limitaciones.                                                *Todos deseamos llegar a tener una vejez sana, creativa e independiente.                                                                                                          *Las bases de una vejez plena han sido siempre las mismas: Alimentación adecuada, ejercicio programado, control médico de padecimientos,  actividad mental enriquecedora, autoestima solida, fomento y conservación de redes de apoyo formales (dependencias públicas) e informales (familia, amigos, vecinos), y además una consciente, clara y activa  espiritualidad.
*Todos aprendemos de todos. Compartamos conocimientos, experiencias, inquietudes y sueños.

Los beneficios de la música en la tercera edad




En la vejez, los músicos cuentan con una mejor memoria auditiva y son más capaces de oír y conversar en un ambiente ruidoso.

Escuchar música puede mejorar la capacidad de aprendizaje y la comunicación, ayuda a estar de buen humor e, incluso, alivia el dolor crónico. Pero no solo se obtienen beneficios de la música por el oído. Hasta ahora, se sabía que aprender a tocar un instrumento aporta aspectos positivos a niños y adultos, pero se ha demostrado que puede ayudar a discernir sonidos en la vejez. La música en la tercera edad ayuda a superar estados depresivos o de angustia y, junto con el baile, mejoraría el equilibrio y evitaría el riesgo de caídas.

El entrenamiento musical puede beneficiar a los mayores y compensar algunos de los efectos del deterioro por envejecimiento, según un estudio realizado en la Universidad Northwestern, en EE.UU., y publicado en la revista "PLoS One". El deterioro de las funciones más importantes relacionadas con la edad -la memoria auditiva y la capacidad de oír y mantener una conversación en un ambiente ruidoso- parece ralentizarse en las personas que durante su vida se han dedicado a tocar un instrumento.

Música activadora de neuronas

Con toda probabilidad, según afirman los autores, el motivo de este beneficio se debe a que los tonos musicales activan el sistema nervioso, que crea una especie de archivo que permanece abierto con cada sonido escuchado, además de estimular las distintas partes del cerebro que intervienen en la actividad. Estas zonas se "entrenan" y permiten atrasar los déficits relacionados con la vejez.

De ser cierta esta hipótesis, las conclusiones de este estudio no deberían por qué limitarse al entrenamiento musical. Cualquier actividad repetitiva que entrene al cerebro durante años ayudaría a adquirir los máximos beneficios, más allá de la propia práctica. Las actividades relacionadas con el lenguaje son un buen ejemplo: al llegar a la vejez, las personas entrenadas comprenden mejor lo que leen (comprensión lectora), tienen mayor facilidad para la comprensión escrita (escribir con coherencia, signos de puntuación adecuados, textos bien estructurados...) y tienen una mejor expresión al explicarse (argumentación y riqueza léxica).

La dificultad para discernir sonidos entre el ruido es una de las quejas más comunes de los adultos mayores. La consecuencia más grave de esta pérdida de audición relacionada con la edad es el aislamiento social e, incluso, estados depresivos. Según el estudio de la Universidad Northwestern, las mejoras neuronales relacionadas con la audición en los músicos no solo consisten en funcionar como amplificadoras del volumen, sino que están asociadas con una mayor capacidad para jugar con el sonido a través de los instrumentos, armonías y ritmos.

Mejora de la actividad cerebral

La experiencia musical aporta agudeza mental relacionada con la memoria visual espacial y con la capacidad del cerebro para adaptarse a información nueva
En la "Guía de la depresión y la ansiedad" de la Sociedad Española de Gerontología y Geriatría, la música se destaca como parte de un tratamiento novedoso para ambos trastornos en la tercera edad. Se denomina terapia de reminiscencia y se caracteriza por el regreso y la expresión de recuerdos de experiencias pasadas, sobre todo, si fueron significativas, tanto positivas como dolorosas. La reminiscencia se consigue con la intervención de elementos facilitadores, entre los cuales figuran la música, objetos, fotografías o antiguos diarios.

La música puede evocar tantos recuerdos del pasado debido a que la región del cerebro donde se almacenan y recuperan sirve como centro de unión entre estos, la música y la memoria. Este descubrimiento fue posible gracias a investigadores de la Universidad de California (EE.UU.), que explicaron así la razón por la cual la música provoca respuestas intensas en enfermos de Alzheimer.

Los resultados del estudio de Northwestern concuerdan, en cierta medida, con otro trabajo reciente llevado a cabo por científicos de la Universidad de Kansas. Según sus conclusiones, publicadas en "Neuropsychology", las personas con una mayor experiencia musical adquieren más agudeza mental relacionada con la memoria visual espacial, con nombrar objetos y con la capacidad del cerebro de adaptarse a información nueva (flexibilidad cognitiva).

En este caso, los investigadores dirigieron la causa de este beneficio al hecho de que, dado que estudiar un instrumento requiere años de práctica y aprendizaje, quizá se creen conexiones alternativas en el cerebro, que podrían compensarse ante los declives cognitivos cuando se envejece.

Conexiones neuronales

Muchos estudios habían revelado los beneficios de la música y de tocar un instrumento en niños: mejora de las habilidades del lenguaje, la memoria, la conducta o la inteligencia espacial. Todo englobado en el concepto de plasticidad, que es el término que los científicos usan para describir la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la formación y experiencia a lo largo de la vida de una persona. Las investigaciones sugieren que esta adaptación durante la formación musical también prepara al cerebro para otros aspectos de la comunicación humana a largo plazo.

Pero la música no solo mejora la neuroplasticidad, sino que también permite que el sistema nervioso proporcione la capacidad para asimilar e interiorizar patrones importantes para el aprendizaje. Tocar un instrumento prepara al cerebro para elegir qué es relevante en un proceso complejo, como la lectura, recordar una puntuación o coordinarse con otros músicos. Por este motivo, muchos trabajos concluyen que los niños que aprenden a tocar un instrumento tienen un mejor vocabulario y capacidad de lectura que sus homólogos sin entrenamiento musical
Los beneficios de la música en la tercera edad
En la vejez, los músicos cuentan con una mejor memoria auditiva y son más capaces de oír y conversar en un ambiente ruidoso Los beneficios de la música en la tercera edad
En la vejez, los músicos cuentan con una mejor memoria auditiva y son más capaces de oír y conversar en un ambiente ruidoso.

*Nuria Llavina Rubio.


¿Por qué nos enfermamos?




He observado que hoy por hoy, tanto los hospitales públicos como los privados   se encuentran  atendiendo a una gran cantidad de personas, no sólo viejas, sino de todas las edades y a juzgar por las evidencias, paralelamente el consumo de medicamentos  semejan  golosinas a ser consumidas por niños  - valga la comparación-,  debido a la variedad de tamaños y colores,  si no fuera por los altos precios que alcanzan en el mercado.  Pareciera que la mayor parte de la sociedad  en estos tiempos estuviera enferma;  esto lo confirma el calendario de citas de los hospitales del sector salud que cada vez las programan  a mayor distancia y también  la frecuente escasez de medicamentos que  para poder ser entregados completos a los derechohabientes,  en el mejor de los casos sucede después de dos o tres vueltas a la farmacia y en el peor de los casos,  el empleado reduce la cantidad ordenada por el médico o niega  el medicamento que a resumidas cuentas debe ser comprado por el interesado;  éste ve lesionado con ello su de por sí sacrificada economía;  todos son igualmente afectados:  las personas en general  y los jubilados o pensionados  en particular.  Por otra parte, al menos dentro de los hospitales del sector salud, no hay médicos suficientes que atiendan la creciente demanda de enfermos y curen sus enfermedades. 
La percepción  mostrada en los renglones  anteriores, es desde luego una percepción personal, pero no está tan alejada de la que tienen muchos derechohabientes que se quejan de las mismas “aparentes deficiencias” de las que adolecen nuestras instituciones. Y hablo de “aparentes deficiencias” porque no estoy segura de que realmente lo sean.   Podría ser una “estrategia” del sistema: incumplir también por sistema, se convierte en la “normalidad” que más adelante comentaremos.
Pensando en que  esto  es a todas luces una carrera entre enfermos y enfermedades, médicos y medicamentos, me ocupé de pensar en otros enfoques que me convenzan de si en realidad somos o no una sociedad enferma,  y de principio encontré lo siguiente.
Hace unos meses,  tuve la oportunidad de escuchar por primera vez con toda atención e interés, una conferencia con el título de este encabezado; después la he escuchado otras veces más, y por ahora  destaco  algunas notas que pongo a la consideración de los lectores para su reflexión.
El expositor de la mencionada conferencia, Roberto A. Pérez,  diserta que,
 “Los conflictos en la conciencia son siempre el origen más profundo de las enfermedades que se manifiestan en el cuerpo.  La sabiduría milenaria de oriente nos comunica que  no hay enfermedades… hay personas que con su realidad atraen enfermedades.  ¿Será que es necesario revisar nuestra vida personal y los núcleos de conflictos no resueltos para prevenir alteraciones psico-físicas, que no son otra cosa que la manera en que el cuerpo nos habla?”
El expositor asume que las enfermedades  se originan por conflictos en la conciencia. Considerando que la realidad y los conflictos son individuales, entonces cada quien origina su propia enfermedad.  Para abundar en su dicho,  el expositor recurre entre otras cuestiones, a los aportes de culturas muy antiguas en la historia de la humanidad; cita el caso de Platón  (500 años a.C.) cuya concepción de lo humano por vez primera la concibe como un alma unida al cuerpo. También se sustenta en un tratado de medicina china (2,700 a.C.) en donde encuentra que “no hay enfermedades sino enfermos”.  Más reciente en el tiempo, comenta  respecto de Eick Fromm -el psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista alemán  (1900-1980)-, que la enfermedad ocurre por “querer lo que no es bueno para mí”.  Un  dato más del conferencista es la mención de una medicina humanista del doctor alemán Hamer  (1935) quien sostiene que toda enfermedad deriva del desamor y del desapego.
A partir de esos considerandos, deseo referirme en especial a las dos últimas referencias que contienen información sobre la que es necesaria una reflexión si realmente estamos interesados en comprobar que cada persona es causante de su propia enfermedad. Además el aporte del Doctor Hamer  resulta sumamente novedoso.
Erich Fromm, estudió a profundidad la influencia de la sociedad y la cultura en el individuo.   A  través de sus estudios y observaciones, encuentra que en nuestra sociedad moderna todos están preocupados por tener y no tanto por ser.  Esto significa que cada persona para sentirse importante se preocupa de tener variedad de objetos, hábitos,  sentimientos.  Lo que corrobora  incluso en el lenguaje con el que expresa su posesión: mis hijos, mi esposa, mi casa, tengo gusto, tengo coraje, tengo diabetes  –hasta la enfermedad es de su propiedad-.  Esta forma normal de comportamiento a la que Fromm llama “patología de la normalidad”  es una sutil enfermedad que consiste en creer que lo que la sociedad considera “normal” es lo “bueno” y lo “correcto” para cada uno de nosotros, por más que vaya en contra de nuestra verdadera naturaleza.  Así  se podría resumir ese,  “queremos aquello que no es bueno para nosotros”,  no es bueno porque nos hace olvidar nuestra “esencia” que es el ser y no el tener.  Desde esta perspectiva, si Fromm está en lo cierto, somos los causantes de nuestros males.
Por lo que se refiere al Doctor Ryke Geerd Hamer y su Nueva Medicina Germánica, él explica la causa, el desarrollo y la curación natural de las enfermedades con base en principios biológicos universales.  Asevera que las enfermedades no son el resultado de un mal funcionamiento o malignidad del organismo, sino Programas Especiales con Sentido Biológico creados para ayudar a un individuo durante un periodo de estrés emocional y psicológico.  A continuación incluyo de manera textual algo de su pensamiento al respecto y también incluyo el enlace (link) que permite acceder al texto completo sobre sus Cinco Leyes Biológicas que explican la causa, el desarrollo y la curación natural de las enfermedades.  Valdría la pena tomar el tiempo para leerlo y especialmente reflexionar sobre ello.
Todas las enfermedades tienen un significado biológico especial.  Mientras tendíamos a considerar a la Madre Naturaleza como falible y teníamos la audacia de creer que Ella comete errores constantemente y produce descomposturas (crecimientos cancerosos malignos, sin sentido, degenerativos, etc.) podemos ahora ver, mientras las vendas caen de nuestros ojos, que sólo eran nuestra ignorancia y orgullo la única estupidez en  nuestro cosmos.  Cegados trajimos frente a nosotros esta medicina sin sentido, falta de alma y brutal.  Llenos de asombro, podemos ahora entender por primera vez, que la naturaleza tiene un orden (eso ya lo sabíamos) y que cada cosa que ocurre en la naturaleza tiene un propósito en el marco del todo y que los eventos que llamábamos enfermedades no son alteraciones sin sentido que tienen que ser reparadas por aprendices de hechicero.  Podemos ver que nada carece de significado, nada es maligno ni está enfermo….”

Las palabras del Dr. Hamer son sin  lugar a dudas fuertes y no es de extrañar que sus categóricas aseveraciones sean muy discutibles y tenga detractores como ha sucedido a lo largo de la historia cuando una nueva forma de pensamiento  intenta introducirse en el mundo científico.  Lo mismo sucedió con el pensamiento de Galileo, Fromm y de otros muchos que han realizado investigaciones en  los campos científico, filosófico, artístico, etc., y han  aportado un punto de vista diferente a los ya conocidos.   Para los legos y especialmente para quienes dejamos atrás la juventud hace mucho tiempo y estamos transitando por el proceso de envejecimiento o definitivamente estamos anclados en la vejez,  es importante mantenernos informados y aplicar en nuestra vida personal, herramientas que nos permitan mantener un mejor estado físico y de salud.  Independiente del reconocimiento al trabajo o la reputación del Dr. Hamer, si su investigación es aceptada o no por la comunidad médica, podemos a partir de sus premisas, intentar acciones positivas en nuestra vida.  Sin auto medicarnos, sin descuidar tampoco nuestro tratamiento médico, podemos intentar un ejercicio de introspección y estar atentos a nuestros pensamientos y nuestras emociones,  lo cual nos evitará conflictos que puedan romper nuestro equilibrio orgánico mediante alteraciones psico-físicas; esto equivaldría a un examen de conciencia constante para poner al ego en su lugar y rectificar nuestro comportamiento en todo momento que sea necesario.  Si conseguimos logros benéficos para nuestra mejora física, podremos  colaborar quitando carga de trabajo a las instituciones de salud, al tiempo que reducimos el gasto por medicamentos  y ayudamos a la economía del país y quizás del mundo.  Si nuestra salud no mejora, el auto examen al menos nos dará tranquilidad.

domingo, 11 de mayo de 2014



FRASE DEL MES 

“NO PUEDES ESTAR EN EL PRESENTE AÑORANDO EL PASADO. NI SIQUIERA PREGUNTÁNDONOS POR QUÉ .  LO QUE SUCEDIÓ, SUCEDIÓ, Y HAY QUE SOLTARLO, HAY QUE DESPRENDERSE” (Paulo Coelho)
Ejercicio físico durante el envejecimiento



El envejecimiento es una parte integral y natural de la vida. La forma en que envejecemos y la experiencia de este proceso, salud y habilidad funcional, no solo dependen de nuestra carga genética, sino también y más importante, de lo que hemos hecho durante la vida, cómo y dónde hemos vivido.
Conforme aumenta la edad, se incrementa la frecuencia de enfermedades crónicas degenerativas y aumentan las limitaciones en la funcionalidad física y mental. Si se modifica el estilo de vida con una alimentación adecuada y ejercicio físico, se evitarían muchos de los padecimientos de larga evolución y sus complicaciones con lo cual los adultos mayores continuarían siendo productivos, ya que harían extensivos sus conocimientos, experiencia y elementos de juicio a quienes lo rodean.
Hay evidencias que proponen que más de la mitad del declinamiento  de la capacidad física en los ancianos es debida a inactividad, aburrimiento y supuestas enfermedades. En la actualidad los profesionales de la salud, así como la población en general, están conscientes de que la actividad física es crucial para un envejecimiento exitoso.
Se define a la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por el sistema musculo esquelético. Asimismo, el ejercicio físico es una modalidad de actividad física, de tipo específica, libre y voluntaria, con movimientos corporales planeados, estructurados y repetitivos, realizados para mejorar o mantener una o más cualidades biomotoras ( caminar, correr, saltar y nadar entre otras), para lo cual es indispensable cierta periodicidad, pero sin establecer competiciones.
Por otro lado, el deporte es la actividad física de competición, en la  que se valora intensamente la práctica del ejercicio físico bajo cierto orden y reglas de juego.
Las actividades como alimentarse, dormir, vestirse y desplazarse de un sitio a otro, así como las laborales y caseras no se les considera ejercicio físico, aunque implique consumo de energía, debido a que son indispensables para la vida o impuestas por la sociedad.
El propósito de este capítulo es presentar de manera accesible los conocimientos básicos sobre el ejercicio físico durante el envejecimiento,

·         Sofía Hernández Rodríguez de León. 
EL 23 DE ABRIL DEL 2014, LA ESCRITORA MEXICANA ELENA PONIATOWSKA RECIBIÓ EL PREMIO CERVANTES 2013 DE MANOS DE LOS REYES DE ESPAÑA




Suceso importante en el mundo de la cultura nos da pie para hacer diversas reflexiones: 
1. Llegar a cumplir 80 años y más, es ya de por sí un mérito personal, resultado NO de la suerte sino de  la calidad de vida que una persona se ha interesado en mantener. 
2. Elena Poniatowska se definió como “una Sancho Panza femenina” que recibe este premio y está orgullosa de caminar al lado de los desfavorecidos y de mujeres luchadoras. A lo que podemos comentar que esto NO es un hecho, sino una forma de  vida, congruente y fiel con sus ideales.
3. Recordó a las anteriores mujeres que recibieron el Premio Cervantes: María Zambrano (1904-1991), Dulce María Loynaz (1902-1997) y Ana María Matute (1925- ), “las tres Marías, zarandeadas por sus circunstancias, no tuvieron santo a quien encomendarse y sin embargo, hoy por hoy, son las tres mujeres de Cervantes”.                                     Mujeres destacadas, que  han tenido  el mérito de una vida productiva en las condiciones particulares (en ocasiones adversas) que les tocó vivir.
4. Recordó a Sor Juana Inés de la Cruz, quien “supo desde el primer momento que la única batalla que vale la pena es la del conocimiento, y por eso José Emilio Pacheco la definió: Sor Juana/ es la llama trémula/ en la en la noche de piedra del virreinato”.enla noche de piedra del virreinato”.noche de piedra noche de piedra del virreinato”.                                                Ejemplos hay a lo largo de nuestra historia y en nuestro presente; mujeres incógnitas, discretas, ignoradas, pero que aún sin reconocimiento público dejan huella de su paso por la vida y trascienden en la vida de otros
5. Remarcó que con este premio se suma a Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco, que lo han recibido, y que quisiera que lo tuvieran Rosario Castellanos, María Luisa Puga y José Revueltas, hoy curiosos por saber cuál sería su discurso.                                                                                                                             Para quienes no se han acercado a estos autores sugerimos de Carlos Fuentes (1928-2012): La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Aura, Tierra Nostra… De Sergio Pitol (1933-    ): Todo está en todas las cosas, De la realidad a la literatura, Trilogía de la memoria… De José Emilio Pacheco (1939-2014): La edad de las tinieblas, Las batallas en el desierto, Morirás lejos, Ciudad de la memoria… De Rosario Castellanos (1925-1974): Balún Canan, Rito de iniciación, Mujer que sabe latín, Poesía no eres tú… De María Luisa Puga (1944-2004): Nueve madrugadas y media, Los tenis acatarrados, Diario del dolor, Las razones del lago… De José Revueltas (1914-1976): El apando, Los motivos de Caín,  Los muros de agua, Ensayos sobre México…
6. Poniatowska tuvo presente a su madre, la llegada de la familia a México desde Francia en 1942, su asombro al escuchar por primera vez la palabra “gracias” y el gusto de pronunciar Xochiquetzatl, Nezahualcóyotl y Cuauhtémoc.                                                                                                    En ocasiones hace falta que nos recuerden el orgullo de nuestra cultura mexicana.
7. La literata se refirió a su marido Guillermo Haro, quien observaba por horas una jacaranda florecida y decía “cómo pasa la vida, cómo se viene la muerta callando”: “Esta certeza también la he hecho mía, mías las jacarandas que cada año cubren las aceras de México, con una alfombra morada que es la de la cuaresma, la muerte y la resurrección”.                                                                                                                     Cuantas cosas bellas y disfrutables hay a nuestro alrededor y que se suman a los grandes placeres de la vida sencilla.
8. “Espero volver, volver, volver y ese es el sentido que querido darle a mis 82 años. Pretendo subir al cielo y regresar con Cervantes de la mano para ayudarlo a repartir, como un escudero femenino, premios a los jóvenes que como hoy, 23 de abril, lleguen a Alcalá de Henares”.                                                                                                          Dichosos los que creen en la vida después de esta vida, porque ya están disfrutando por adelantado realidades futuras.
El rey de España, Juan Carlos de Borbón dijo que la vida de la autora de “La noche de Tlatelolco”  “es un crisol de lenguas, tradiciones y culturas”, que tuvo al periodismo como ventana para conocer el mundo, y parte fundamental de su quehacer literario, y a la mujer como eje central de los temas que aborda.
 “Su instinto la lleva a relatar la vida de grandes mujeres que han hecho uso de su genio para reclamar y reconquistar un mejor espacio. Elena Poniatowska hace que las mujeres se elevan con voz propia y encuentren espacios que por justicia les corresponden”, dijo.
Por su parte, el ministro español de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, resaltó que Poniatowska “es testigo, relator y partícipe, en su escritura late siempre un impulso de fidelidad hacia sí misma, y hacia el México que eligió como territorio de su combate por la justicia”
Reflexión final:  Esto es un ejemplo de que el envejecimiento y la vejez no son sinónimos de decadencia, de incapacidad, de obsolescencia o de improductividad.  Veámoslo como riqueza acumulada, como acervo de tesoros a compartir.
¡FELICIDADES A  ELENA  PONIATOWSKA!
FUENTE: https://es-us.noticias.yahoo.com/recibe-mexicana-elena-poniatowska-premio-cervantes-2013-165654165.html
EL  TIEMPO  DEL  ENVEJECIMIENTO



A medida que transcurre el tiempo, el individuo va atravesando etapas (niñez, adolescencia, adultez) en forma tan sistemática y característica que un antropólogo puede determinar con bastante precisión la edad del esqueleto desprovisto de toda sustancia orgánica de una persona fallecida hace diez mil años. Este sujeto no sólo madura y envejece sino que es capaz de observar el envejecimiento propio y el ajeno, meditar y reaccionar frente a la muerte de sus semejantes y la propia. A lo largo de su vida va cambiando incluso esa forma de ver y meditar.
Los organismos tienen una complejísima maquinaria de relojería, que es responsable del ciclo de funciones tales como sístole-diástole, inspiración/expiración, sueño/vigilia, peristaltismo intestinal, menstruaciones, hibernaciones, etc. Sin embargo, esa maquinaria mide el tiempo pero no lo produce ni lo explica. Tampoco lo explica el hablar de "un tiempo que fluye", pues no es más que una metáfora cómoda que usamos para describir los procesos de la realidad, como cuando decimos: "Hay que darle tiempo al tiempo", "El tiempo es oro", "Fiera venganza la del tiempo / que muestra ver deshecho lo que uno amó". Pero el tiempo no fluye, ni recibe tiempo de regalo, ni se venga de nadie.
En el siglo IV de nuestra era, san Agustín declaraba que él sabía qué es el tiempo, salvo que alguien se lo preguntara y tuviera que explicarlo. Trece siglos más tarde, el místico polaco Angelus Silesius afirmaba: "Tú mismo haces el tiempo; tu reloj son tus sentidos." Se refería a que cuando uno ve llegar la noche, madurar los naranjos, crecer a sus hijos, morir a sus abuelos, entiende esos procesos en función del tiempo. Sin embargo, Silesius no dijo qué es el tiempo, ni cómo lo generan nuestros sentidos. Sospechamos entonces que también el llamado "sentido temporal" es una metáfora cómoda pues, a diferencia de otros sentidos, como el olfato y la visión, cuyas señales (moléculas odoríferas y fotones) y receptores (mucosa nasal y retina) conocemos, ignoramos cuáles son las señales y receptores del sentido temporal (Blanck-Cereijido y Cereijido, 1988; Cereijido, 1994).
La mente humana tiene al menos dos registros, uno consciente, mediante el cual razona, explica y discute, y otro inconsciente que atesora palabras, huellas y representaciones.
Los libros de una biblioteca pueden estar ordenados por autor, colección, tamaño, temática o alfabéticamente. Pero, así y todo, al consultarlos debemos leer las frases mediante cierta temporalidad. Podríamos decir que las sagas de César, Colón, Benito Juárez y Cortázar ya están inscritas ahí, coexistiendo atemporalmente, que el tiempo no rige para ellos, pero que ellos vuelven a re-presentar sus aventuras en el momento de leer las frases.
Análogamente, las huellas mnémicas consisten en inscripciones atemporales en la memoria, parte de la cual es inconsciente (la biblioteca entera) y por ello impera ahí la atemporalidad, pero al recordar, pensamos cada contenido temporalmente. Esto se aplica, por supuesto, a cada recuerdo, pero no excluye que podamos recordar primero nuestro examen de ingreso a la universidad y luego la fiesta del 10º cumpleaños; lo que sí importa es que tanto los hechos del examen como de la fiesta se recuerden de pasado a futuro, es decir, que respeten cierta temporalidad.
El niño pequeño da por sentado que él siempre ha sido y seguirá siendo un niño, y que su abuelo siempre ha sido y seguirá siendo su abuelo, a uno le tocó ser un chico y al otro un anciano, pues apenas adquiere un concepto claro de futuro cuando sale de la latencia. [Nota 23]Al llegar a la adolescencia, ya está inmerso en una concepción de la vida por venir. El adolescente emplea el concepto de futuro en términos lógicos. No hay otro momento en la vida como la adolescencia en el que el pasado parezca tan lejano y el sujeto esté tan pendiente del presente y del futuro.
El adulto que envejece se ve forzado a encarar la incertidumbre profesional y social, la variabilidad o desaparición de los afectos y la fragilidad de las relaciones con sus semejantes. En la vejez disminuye significativamente la capacidad física, se pierde el trabajo, la posición económica, mueren amigos y familiares, pérdidas que se viven con gran dramatismo; el tiempo subjetivo se acorta sensiblemente, sobre todo en los periodos largos como estaciones o años, hay conciencia de una mayor cercanía de la muerte.
La vejez satisfactoria depende de mantener un modo de amar y crear, de guardar cierta imagen de sí mismo, de ser capaz de gozar de la existencia a pesar de los sufrimientos que ocasionan las separaciones y los golpes al narcicismo: el sujeto se enfrenta con la ambivalencia entre el deseo de vivir y la tendencia a “desinvestir”, abandonarse y dejarse morir.
Hoy los ancianos ya no son considerados como los depositarios de la sabiduría y de la historia: en lugar de Consejos de Ancianos hay equipos de expertos ("Think Tanks") y la velocidad con que se producen los cambios tecnológicos, culturales y geográficos tiende a hacer a los ancianos a un lado. Pero si esta soledad ocasiona la retirada afectiva del anciano, puede configurarse una situación fatal.
La desinvestidura puede ocasionarles una profunda desorganización mental y somática. Si el anciano se aísla emotivamente y deja caer lo que fue valioso, los objetos internos y los proyectos amados que antaño le fueron significativos, se apagará su deseo de vivir. También es importante que retenga o establezca vínculos con objetos externos. En este sentido, Pierre Marty (1976) señaló: "Nunca se vio a una locomotora de vapor, con el carbón agotado, andar todavía cien kilómetros por haberse encontrado con otra máquina de vapor. En cambio, se han visto hombres agotados que andan todavía cien kilómetros más por haber encontrado un compañero o compañera".
Incluso en la vejez, para vivir bien, es necesario el amor, una cierta llama pasional. Por eso la sabiduría china señala: "Un hombre tiene la edad de la mujer que ama," frase que muestra dos cosas: el efecto del amor, y la asimetría cultural de los géneros.
El anciano puede aceptar varias limitaciones y mantener algunas investiduras para disponer de energía y orientarla en ciertas direcciones. Pero el autocuidado exclusivo o excesivo puede resultar mortífero. Cuidarse suprimiendo todo lo agradable (sexualidad, comida, bebida) tal vez baje el colesterol y los triglicéridos, pero también baja el entusiasmo por la vida.
Fuente: PSICOLOGIA  EL  ENVEJECIMIENTO.  http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/156/html/sec_8.html